Después de un tiempo relativo de tranquilidad, Radio Amistad volvió a ser objeto de un persecución (podríamos decir más fuerte que nunca), pero esta vez por parte del Gobierno central directamente.
Nunca antes una emisora evangélica había sido perseguida en nuestro país como en el año 1998 lo fue Radio Amistad. Esto en lugar de debilitarnos, hizo que el apoyo a los medios de comunicación evangélicos fuera fortalecido a nivel nacional por todos los cristianos evangélicos realizando unas manifestaciones multitudinarias nunca antes conocidas en nuestro país.
Luchas en Fraga
A principios de 1997 tuvimos duras luchas en nuestro centro emisor de Fraga (cerca de Lérida). Algún malintencionado se subió a la torreta cortocircuitando los cables de las luces de la antena con el fin de estropear la instalación eléctrica y obligar al cese de las emisiones. Después de arreglar los cables todo siguió normalmente funcionando.
Sin embargo esta persona/s (que el Señor les ayude y se puedan arrepentir entregándoles su vida al Señor) continuaron en su empeño derribando la puerta de la caseta y robándonos el receptor del satélite. Debido a que la caseta estaba situada en una zona inhóspita y sin vigilancia, decidimos desinstalar el transmisor para evitar males mayores (que nos robaran más cosas).
En cuanto encontráramos un lugar más seguro desde donde transmitir, nuevamente Radio Amistad funcionaría.
Problemas con la Guardia Urbana
Discutinendo con un guardia. Eloy discutiendo con el policía que impidió en un primer momento la instalación de la antena, a pesar de que no era su término municipal.
Con motivo de la instalación de una nueva antena en la sierra de Collserola tuvimos una lucha muy especial con la Guardia Urbana de Barcelona.
Cuando estaba la grúa con el último tramo a piunto de colocarlo, un agente de Barcelona interrumpió nuestros trabajos y le obligó al gruista a bajar la torreta. Lo más interesante del caso fue que la finca donde estábamos instalando la antena no pertenece al término municipal de Barcelona, sino que pertenece a Cerdanyola. Eso quería decir que la guardia urbana no tenía compentencia para actuar como lo hizo.
No obstante, a pesar de que momentánemante interrumpieron la instalación, unos días más tarde contratamos a otra grúa por la noche y subimos la torreta sin más problemas ¡¡Gloria a Dios!!
Orden Nacional de cierre contra Radio Amistad
Como hemos mencionado anteriormente, a principios de 1998 se dictó una orden directamente firmada por el ministro de Telecomunicaciones (en aquellos tiempos el Sr. Salgado) mediante la cual se instaba a cada Departamento Provincial de Inspección de Telecomunicaciones que procediera al cierre de todas las estaciones que Radio Amistad hacía funcionar por toda la geografía española.
Esta orden inaudita en toda la historia de nuestro país atentaba gravemente contra la libertad de expresión, no sólo de nosotros sino también de todos los medios de comunicación evangélicos. El objetivo era claro: eliminar a Radio Amistad de las ondas de España.
Lejos de conseguir su objetivo, la reacción de todo el Pueblo de Dios fue espectacular. Nuestro Señor levantó a Su Pueblo como un sólo hombre, realizando dos manifestaciones multitudinarias que sirvieron para declarar que en nuestro país hay hijos de Dios dispuestos a luchar por su Obra.
Cierre (sólo provisional) en Barcelona
Un sello que no se puede romper. Los equipos de Radio Amistad (incluido el up-link del satélite) fueron precintados sin miramientos (algunos pertenecían a Telefónica en un contrato legal con ellos). Esos sellos no podían ser desprecintados bajo delito penal.
El día 13 de Febrero de 1998 Telecomunicaciones irrumpió en las instalaciones de RTV Amistad en Sabadell (Barcelona) con multitud de policías para clausurar definitivamente Radio Amistad. En diversos lugares de España también se procedió a intentar destruir lo que Dios había levantado en más de 10 años de historia. Se trataba, como hemos mencionado anteriormente de un abuso de poder y de una ofensiva a nivel nacional contra la libertad de expresión evangélica. Algunas personas cercanas al Ministerio de Telecomunicaciones nos advirtieron con anterioridad que "algo se tramaba en las esferas más altas de ese Departamento".
A cada uno de los expedientes que nos levantaron y ejecutaron, interpusimos su correspondiente contencioso-administrativo, que fueron ganados uno por uno, respaldando así las transmisiones de Radio Amistad por medio de autos judiciales.
Todos los equipos que en su día fueron precintados por Telecomunicaciones, finalmente tuvieron que venir a desprecintarlos.